El Instituto de Ciencias Agroindustriales y del Medio Ambiente (ICAM) tiene el mayor laboratorio ambiental de la región para inspirar el aprendizaje de niños, jóvenes y adultos.

El Instituto de Ciencias Agroindustriales y del Medio Ambiente (ICAM) es un colegio privado reconocido por la Secretaria de Educación de Cundinamarca, según Resoluciones Nos 001665 de noviembre/98 y 002375 de mayo/03. Ofrece el bachillerato técnico ambiental con énfasis en producción Sostenible de Alimentos y en Preservación de Recursos Hídricos.

Utiliza metodologías innovadoras como la educación por seminarios.

Un semillero de investigación científica es una estrategia que desde 6º anima la creatividad de los estudiantes, les proporciona herramientas en diversas disciplinas y en el manejo del método científico, animándolos a desarrollar pequeñas investigaciones aplicadas. Su trabajo se sistematiza en producciones escritas que corresponden a los proyectos, pre requisito para graduarse como bachilleres básicos (9º) y bachilleres técnicos (11º). Técnicamente un semillero se conforma por dos (2), tres (3) o cuatro (4) estudiantes. de lectura, el desarrollo de prácticas en empresas de la región y en sus fincas para generar su propio empleo, así como el servicio a la comunidad mediante brigadas ambientales, misión de semana santa y apoyo a la tercera edad.

Durante los últimos tres (3) años los semilleros han producido más de cincuenta (50) trabajos de investigación aplicada, entre ellos tienen pertinencia con esta propuesta, los siguientes: la adaptación del amaranto y la quinua a las condiciones de la región, el empleo de orina de conejo para sustituir la urea en el cultivo de pastos, el diseño y construcción de equipos ecológicos para el manejo del agua, la utilización de energía solar, la selección y reutilización de residuos sólidos, la recuperación de aguas residuales y el manejo de principios activos de plantas en su mayoría nativas, entre otros.

El programa ha atendido a más de 2.500 niños, cuyas familias en un 75% viven con menos de 4 dólares diarios. Los beneficiarios han fortalecido su cultura, solidaridad y amor por su tierra. Algunos de nuestros egresados han concluido una carrera profesional y ahora se desempeñan como educadores en el colegio.

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Educación sin fronteras para campesinos adultos. Llevamos educación primaria y bachillerato por ciclos a cerca de 2.000 personas, en especial mujeres, ubicadas en las veredas y barrios mas apartados del altiplano cundiboyacense. No importa las distancias, a lomo de mula llevamos computadores y laboratorios…lo importante es querer aprender. Desarrollamos las clases bajo un árbol o, en la casa de algún vecino. Así hemos apoyado la organización de grupos solidarios de trabajo y la capacitación técnica agro ecológica, especialmente en los municipios de Gama, Guasca, Tocancipá, Sutatausa, Carmen de Carupa, Susa, Ráquira y Ubaté.

Escuela de formación para la familia. Desde 1997 desarrollamos talleres y convites de trabajo para que los padres de familia se preparen en servir y cultivar la vida. Se brinda acompañamiento para la formación de sus hijos y orientación para superar problemas como el alcoholismo, el maltrato, la falta de recreación y la discriminación por género, entre otros.

Producción y comercialización de productos sanos. Producimos hortalizas, hierbas aromáticas, huevos, pollo, miel de abejas, leche y sus derivados. El propósito es buscar recursos económicos para el fortalecimiento de la Fundación y cumplir un papel pedagógico experimentando técnicas de producción orgánicas, es decir que disminuyan la utilización de pesticidas y la sustituyan por la aplicación de hidrolatos de plantas, alelopatía, homeopatía en la ganadería. Los productos obtenidos en la granja y en las parcelas de los beneficiarios son comercializados por el mercado saludable, una red que articula a productores y consumidores en búsqueda de calidad y precios justos.