Desde hoy, las personas pueden visitar el colegio ICAM para aprender cómo mitigar los efectos del cambio climático.

«No heredamos la tierra de nuestros antepasados, la tomamos prestada de nuestros hijos«, con esta frase empezó la presentación del proyecto MEbA, Microfinanzas para la Adaptación Basadas en Ecosistemas (MEbA).

Este proyecto surge para que los campesinos puedan ver de qué se tratan las medidas de adaptación al cambio climático. Al visitar los centros demostrativos descubrirán cómo adaptar las medidas a sus fincas. (Leer: ONU eligió al ICAM para implementar MEbA)

En Colombia hay 5 centros demostrativos, entre ellos el ICAM, que es el único con naturaleza educativa escolar. Los estudiantes egresan con amplios conocimientos sobre el medio ambiente y la producción agroindustrial, aspecto que valoró el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y Bancamía para seleccionar su aliado.

Jacinto Buenfil, coordinador del proyecto MEbA para Latinoamérica y el Caribe, explica que en la búsqueda de un aliado técnico para implementar el piloto de MEbA encontraron al colegio ICAM. “Empezamos a analizar cuál era la misión, cómo estaba trabajando, y nos pareció muy interesante porque se puede incorporar en el currículo educativo el aprendizaje relacionado con la adaptación al cambio climático, pero sobre todo vimos que podíamos capacitar a los estudiantes de bachillerato para que a su vez capaciten a los pequeños productores”.

En el evento, el presidente de Bancamía, Miguel Ángel Charria, destacó el modelo educativo del colegio. Así mismo, llamó la atención sobre la necesidad que sectores empresariales contribuyan al cuidado del planeta. (Ver noticia de El Espectador: Cómo impulsar agricultura sostenible desde la banca).

¿Qué sigue?

Ahora, sumamos un nuevo reto como colegio: ser un modelo vivo de integración. «Quien nos visite debe ver que es posible actuar diferente frente al cambio climático», afirmó nuestro rector, Rafael Rincón Murcia.

Desde hace 28 años, trabajamos para cultivar en los estudiantes la esperanza, «es decir que esta palabra no sea letra muerta en el cuaderno de un niño, sino que sea su principio de vida», añadió.

Uno de los momentos más emotivos fue la bendición que la comunidad de los Hermanos Franciscanos realizó al proyecto. El otro momento mágico estuvo a cargo de nuestros estudiantes de primaria, quienes nos recordaron, a través de canciones colombianas e infantiles, lo que significa la diversidad y riqueza natural de nuestro país.

Al final, los asistentes recorrieron algunas de las estaciones de adaptación al cambio climático y vivenciaron cómo será el aprendizaje de los productores. Los estudiantes de bachillerato lideraron los recorridos.

Al evento asistieron cerca de 80 personas, entre representantes de la administración municipal, autoridades ambientales, medios de comunicación y comunidad educativa.

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